Presentación de conclusiones
El doble objetivo al celebrar este congreso se ha cumplido.
Por un lado, ha tenido lugar la asamblea constituyente de la CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE VECINOS (CEAV) con un quórum suficiente para dotarla de legitimidad.
Por otro, esta constitución democrática se ha efectuado en el marco de unas jornadas congresuales teórico-prácticas, con amplia representación de los sectores académicos más comprometidos, de técnicos/as de programas sociales y de una buena representación de dirigentes vecinales, cumpliendo así con el objetivo estratégico básico que justificaba la refundación en el momento actual de la desaparecida CAVE, que no es otro que la defensa desde los territorios y desde la proximidad de los barrios de las condiciones de vida de las capas sociales más vulnerables.
En este sentido, si a finales de los años sesenta las periferias urbanas generaron movimientos vecinales muy reivindicativos por un urbanismo racional y por equipamientos sociales de todo tipo, actualmente estas preocupaciones se centran en los peligros de exclusión y marginación social derivados de la precariedad laboral, la contención salarial, el encarecimiento de la vivienda con el fenómeno añadido del llamado barraquismo vertical, la privatización de servicios públicos básicos, etc., situaciones que afectan a colectivos especialmente sensibles como los/as más jóvenes, las mujeres, las familias monoparentales, las personas dependientes y los/as nuevos/as vecinos/as procedentes de la inmigración mundial.
Estos son los parámetros en que se mueven los discursos de la llamada cohesión social, por lo que no pueden ser otros los objetivos estratégicos esenciales del movimiento vecinal, que coordinen los esfuerzos del voluntariado anónimo en una misma tendencia de trabajo unificada y reúnan en una organización flexible la representación de las asociaciones de base y los núcleos de segundo y tercer nivel.